Los mosquitos, polillas y demás insectos voladores no "van a la luz", vuelan alrededor de ella porque su instinto les hace volar de espaldas al sol y no sabe nada de Edison, Tesla u OSRAM.
En los dosmiles imaginábamos el futuro con una estética que hoy vuelve a ser recordada y (minoritariamente) reivindicada: Frutiger Aero. Un futuro donde la tecnología aspiraba a la simbiosis con la naturaleza. Azul y verde dominando, los colores de la calma. Formas redondeadas, cristal, metal liquido, grandes explanadas de hierba, océanos; vida. Frutiger Aero proponia un escenario de máximos en el que se asumía que la humanidad viviría en armonía con el resto del planeta.
El opuesto extremo al prado exuberante de Frutiger Aero es el puesto de Ramen donde le llueve a Deckard en Blade Runner. La estética Cyberpunk que propone un futuro pesimista donde no brilla el sol. En 1982 las luces eran tubos de neon, hoy en día, por precio/kWh, serían LEDs.
Un sector de la cultura, la gamer, ha abrazado el genéro con un título insignia como es Cyberpunk 2077 (2020) (+35M copias) del estudio polaco CD Projekt Red. Junto a este éxito absoluto que ha definido su medio y ha consolidado la tendencia, GhostRunner (2020) (+2,5M copias), el regreso de la IP en Robocop: Rogue City (+2M copias), o la viral apuesta de Anapurna Interactive: Stray (2022) (5 Millones de copias), entre otros miles (Cloudpunk y Shadow of the Doubt, muy recomendados).
También hemos visto un resurgimiento del género en Cine y Series con Love, Death & Robots de Netflix, la 4ª de Matrix (HBO), la adaptación de Asimov en Apple TV, el anime del propio Cyberpunk 2077 en Cyberpunk Edgerunners de Netflix o Black Mirror, entre otros. Y lo hemos visto transladado también a lo físico con el mobiliario "gamer" con formas agresivas y angulosas y muchos LEDs, como la serie colaboración de IKEA con ASUS ROG (Republic of Gamers, pelín cringe, por eso ya lo usan acortado siempre), que lleva años apostando por la estética tech en su identidad de marca. Por supuesto el polémico Tesla Cybertruck, y de manera más general los coches eléctricos optan por diseños con tiras LED de colores que cada vez ocupan más espacio en la carrocería y el interior, como si estuviesen diseñados para mostrar su mejor versión por la noche.

¿Alguna vez has visto una guirnalda de luces de Navidad LED y has pensado que antes la luces de Navidad eran mejores? Por una vez no te la está jugando la nostalgia, tienes razón. Las guirnaldas actuales, LED, usan diferentes tipos de diodos para representar los diferentes colores (azul, verde, rojo, naranja, blanco...). Antes se utilizaban bombillas incandescentes y se pintaba el cristal que envolvía el filamento. Los LEDs de colores emiten solo la longitud de onda de su color, de ahí la necesidad del RGB, que son tres diodos funcionando a la vez. Las bombillas incandescentes, como el sol, emiten luz en todo el espectro visible (y más allá), aunque estas, a diferencia del astro, lo hacen con más intensidad a partir de los ~550nm, generando una luz más bien cálida (hacia el naranja y el rojo). Esto hacía que las bombillitas azules y verdes de las guinarldas junto a las que abrías tus regalos de Reyes, no te taladrasen la córnea y en general todo se percibiese más cálido y uniforme. En casa de vuestros padres/abuelos quizás queden luces de esas, viejas, probadlo las próximas navidades.
Pareciese que el futuro que plantea el Cyberpunk resulta cada vez más realista (si no inevitable), y sobre todo, más cercano. En los 80s, Blade Runner no fue la única película que planteaba un destino similar, era una corriente clara, Terminator, TRON, Mad Max, la ópera prima de George Lucas 'THX 1138', Total Recall (Desafío Total) o incluso el antes mencionado Robocop, y que por supuesto pasó, como todas las tendencias. Sin embargo, cabe destacar que en 2026 tenemos robots entregando Burritos de Taco Bell en California y una cantidad indeterminada pero sustancial de gente manteniendo relaciones románticas con una tarjeta gráfica NVIDIA.
Que conste que también tenemos ejemplos culturales que apuntan a vias alternativas dentro del desastre. Hideo Kojima nos propone en Death Stranding (2019) asumir el aislamiento derivado del cataclismo climático (más o menos, es Kojima), apostar por la conexión humana y aprender a entender y convivir con un mundo hostil pero verde, con lluvias destructivas pero también días soleados. El inesperadamente exitoso Arc Raiders (2025) nos devuelve a la oscuridad, la humanidad vive bajo tierra, pero esta vez es porque la superficie está tomada por los robots (Arcs) que disparan a matar a cada humano que ven. En cualquier caso, en la mayoría de las representaciones del futuro que se plantean la cosa pinta: regu.
Ante un futuro donde el sol quema como el fuego, la promesa de los océanos plagados de peces payaso y los verdes campos con mariposas del Frutiger Aero se ve como una utopía inalcanzable y los escenarios agoreros como el inevitable porvenir. ¿Es pesimismo o resignación? ¿Hemos aceptado que el futuro será peor?
¿Cómo será la luz del futuro?
PD: Sé que todavía a día de hoy los videojuegos no suelen ser considerados una fuente cultural tan relevante como la música, el cine, TV o los libros. Podría extenderme con muchos datos y referencias sobre por qué hace ya más de 10 años que los videojuegos juegan un papel en la cultura igual de pesado que el resto de medios, lo resumiré en que, en unos meses (si todo va bien), se lanzará Grand Theft Auto VI, el producto cultural más caro de realizar de la historia (+2 Mil MIllones de dolarines) y que con casi toda seguridad estará más que pagado antes de que acabe 2027.